Dar el salto del aula al mundo laboral no siempre es sencillo. Muchas personas jóvenes cuentan con formación, motivación y ganas de trabajar, pero se encuentran con una barrera habitual: la falta de experiencia profesional. En este contexto, las prácticas no laborales se convierten en una herramienta clave para facilitar ese primer contacto con el mercado de trabajo y para que las empresas puedan conocer y formar talento joven.
Desde hace años, el INAEM impulsa diferentes iniciativas que conectan formación y empleo, acercando la realidad empresarial a quienes están empezando su trayectoria profesional. Estas experiencias permiten aplicar lo aprendido, adquirir competencias reales y comprender cómo funciona un entorno de trabajo, algo fundamental para mejorar la empleabilidad y construir un perfil profesional sólido.
Prácticas no laborales para personas jóvenes tituladas: en qué consisten
Dentro de estas iniciativas, destaca el programa de prácticas no laborales para personas jóvenes tituladas sin experiencia, dirigido a jóvenes de entre 18 y 25 años, o hasta 29 años si están inscritas en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil, que se encuentran en situación de desempleo y cuentan con una titulación oficial.
El programa permite realizar prácticas en empresas que han firmado previamente un convenio con el INAEM, ofreciendo una oportunidad real de aprendizaje en un entorno profesional, pero sin que exista una relación laboral. Su finalidad es claramente formativa: aprender, ganar experiencia y mejorar las posibilidades de acceso al empleo.
Las prácticas se desarrollan bajo la dirección y supervisión de un tutor o tutora en la empresa, tienen una duración de entre 3 y 9 meses y, una vez finalizadas, la persona participante recibe un certificado acreditativo de su realización. Además, las personas jóvenes que participan en el programa perciben una beca de apoyo, cuya cuantía es, como mínimo, el 80 % del IPREM mensual vigente.
Una oportunidad para aprender y para las empresas
Estas prácticas no solo benefician a las personas jóvenes. Para las empresas, suponen una forma de incorporar talento en formación, conocer nuevos perfiles profesionales y contribuir activamente a la mejora de la empleabilidad. En muchos casos, estas experiencias se convierten en un paso previo a futuras contrataciones.
Este tipo de iniciativas se enmarcan en una estrategia más amplia de preparación para el futuro profesional, donde la formación, la orientación y el contacto temprano con el mundo laboral resultan esenciales para afrontar los retos del empleo actual.